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El expresidente de la Caincruz, Franz Rivero, explicó los retos que enfrentó el sector inmobiliario en Santa Cruz en los meses de pandemia rígida, la posterior recuperación y las proyecciones que tiene para el próximo año.

A un año y nueve meses del inicio de la pandemia, la mayor parte de los inmuebles en Santa Cruz experimentaron un ajuste en sus precios, principalmente los destinados a venta y alquiler. Estos fueron recuperándose poco a poco, pero algunos no lograron estabilizarse a sus precios de comienzos del 2020, indicó el Gerente General de UNO Corporación Inmobiliaria y consultor inmobiliario Franz Rivero.

“Sólo el valor de los inmuebles de estratos medio alto y alto lograron recuperar en mayor medida sus precios iniciales, mientras que el resto sigue intentándolo; en el caso de la rebaja en los alquileres, de acuerdo a disposiciones del Gobierno, se espera que en el primer semestre del 2022 nos aproximemos  a los precio pre pandemia (enero 2020)”, afirmó Rivero, quien también es asesor legal y past presidente Caincruz.

De acuerdo con Rivero, los inmuebles que apuntan a un estrato medio en venta entre $us 60.000 y $us 70.000 hasta los $us 130.000 en Santa Cruz, tuvieron una afectación en sus precios entre 15% y 20%; los inmuebles que apunta a un interés social o estrato bajo de entre $us 20.000 hasta $us 50.000, tuvieron un ajuste de precios escaso de 5% o incluso mantuvieron sus precios.

En el caso del estrato alto, inmuebles que oscilan entre $us 1.300 y $us 1.400 el metro cuadrado (m2) construido, se nota similar variación que con el estrato social bajo: 5% como máximo.

“Tomando en cuenta los factores políticos, económicos y sociales, no se tiene un futuro muy claro para los siguientes dos o tres trimestres (…) me animo a pensar que a partir de la segunda mitad del 2022 se pueda apreciar la recuperación económica del sector inmobiliario”, agregó Rivero.

Proyectos inmobiliarios en Santa Cruz

De acuerdo con el expresidente de Caincruz, a pesar de la coyuntura Santa Cruz ha mantenido un nivel de crecimiento respecto a la construcción y de metros cuadrados entregados, tanto para uso comercial como para residencial.

Destacó proyectos como Manzana 40, un proyecto arquitectónico inaugurado, que se representa por dos torres de 30 pisos, dirigida al sector empresarial, con estándares internacionales; otra infraestructura importante a estrenar dentro de los primeros meses del 2022 es el Word Trade Center, constituido también por dos torres, con 27 pisos revestidos de vidrio y un puente que conecta ambos edificios.

Otro proyecto que destaca Rivero es Green Tower, también con dos torres de 30 pisos, uno de departamentos y otro de oficinas, que ya tiene su réplica casi finalizada en La Paz; asimismo, mencionó que hace poco se han reiniciado los trabajos de construcción de lo que sería el Hotel Sheraton, y se prevé que una torre sea el hotel 5 estrellas y la otra esté destinada a oficinas empresariales.

En referencia a ámbito residencial, Rivero señaló que existen urbanizaciones que están realizando sus proyectos en la zona de Urubó, a pesar de que hace un par de años hubo una pausa en la otorgación de licencias para la construcción. “La ampliación del puente Mario Foianini esperemos que ayude en algo. Todavía será necesario que el puente que desarrollará Urubó Village empiece la ejecución”.

En el municipio de Warnes está otro importante proyecto como La Nueva Santa Cruz, en donde se sigue comercializando departamentos y terrenos de uso residencial y comercial.

Inversiones

A pesar de la coyuntura actual, la pandemia y otros factores que no dejan despegar la reactivación económica del sector en su totalidad, Rivero destaca la confianza de pequeñas, medianas y grandes empresas inversoras que apuestan por Santa Cruz, con diversificación de sus inversiones.

“Bolivia tiene mucho potencial y buena capacidad de técnicos e ingenieros, que trabajan para empresas extranjeras y que tranquilamente pueden tener un espacio de trabajo en Santa Cruz, como una réplica de Silicon Valley​​, para potenciarse en la prestación de servicios tecnológicos tanto para el país como para el mundo”, expresó Rivero.

Necesidades

De acuerdo con el experto, la mayor necesidad del sector inmobiliario y constructor es la flexibilización de la presión fiscal y la flexibilidad laboral; se dieron también una serie de incrementos en aranceles de algunos materiales de la construcción que se importan a Bolivia. “Estos factores no ayudan a tener una óptima recuperación económica en Bolivia”.

En este sentido, instó al Gobierno nacional al diálogo con las Cámaras empresariales como Cainco, Cadecocruz, Caincruz, Cadex para entender la realidad empresarial.

Antecedentes

En retrospectiva al 2016, a raíz de las medidas económicas del gobierno y la situación global del precio de materias primas, se evidenció una desaceleración en la economía boliviana; esto afectó de manera indirecta al rubro inmobiliario boliviano y sus eslabones, según la postura del expresidente de la Cámara Inmobiliaria de Santa Cruz (Caincruz), Franz Rivero.

La desaceleración en la economía boliviana fue lenta, “poco sensible” por sus características, pero que proyectada a cinco años y con una pandemia de por medio, si puede entenderse mejor.

“El sector inmobiliario es amplio, no solamente abarca la actividad de intermediación, sino también a la producción de materiales de construcción, servicios conexos de arquitectos y contadores, mano de obra, proveedores de servicio, inclusive la banca y compañías de seguros; quienes, en mayor o menor magnitud, sintieron los efectos de la desaceleración de la economía”, explicó Rivero.

El consultor recordó que los 21 días de paro cívico, ocurridos en Bolivia entre octubre y noviembre del 2019, afectó de forma general a la actividad económica del país, y que pasada esta etapa se experimentó un repunte en las actividades inmobiliarias, sobretodo en la alta demanda de bienes y servicios por las fiestas de fin de año y se mantuvo hasta febrero, fecha importante por la celebración de carnaval.

Luego de la cuarentena rígida por la pandemia Covid-19, en la que muy pocas actividades tuvieron rotación y movimiento, el resto tuvieron muy escasa o nula actividad hasta julio del 2020, mes en el que poco a poco se fueron reactivando la mayoría de los sectores económicos, con altas y bajas debido a la coyuntura política y pre electoral de octubre 2020. A partir de noviembre 2020 y con un nuevo gobierno electo, a pesar de ello, los bolivianos afrontaron esa realidad y siguieron, a pesar de las dificultades, doblegando esfuerzos para recuperar ingresos no generados por cerca de 4 meses de inactividad por la cuarentena rígida.

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